ENCUENTRO CON ESTUDIANTES JAPONESES.

El Salón del Manga y Cultura Japonesa de Alicante tiene como objetivo el mostrar Japón de la manera más realista posible, huyendo de estereotipos y contando con testimonios de primera mano. Por ello, una de las actividades estrella de los últimos años es aquella en la que nos reunimos con varios estudiantes japoneses que se encuentran en estos momentos en la Universidad de Alicante.

Un año más, tendremos el placer de contar con tres estudiantes japoneses que se han ofrecido voluntarios para tratar diferentes temas en la mesa redonda que se desarrollará en el sábado 7 de abril en el salón de actos de 12:30 a 13:30. En ella, participarán Chinami Yoshida, Kazuki Ebisawa y Reina Kawai, a quienes agradecemos su interés y queremos darles la bienvenida al evento.

Al mismo tiempo, este año celebramos el 150º Aniversario de Relaciones Diplomáticas entre España y Japón, por ello incluiremos en la mesa redonda a dos estudiantes españoles que han estado en Japón. Por un lado, nuestra colaboradora y miembro del equipo encargado de charlas y talleres, María Pascual y, por otro, Juan Ángel Blanco. Agradecemos también a ambos el querer ofrecer su punto de vista para conocer nuevos contrastes y similitudes entre ambas culturas.

En esta mesa redonda también estará, en representación del Consulado General del Japón en Barcelona, el Sr. Kei Matsushima, Encargado de Asuntos Culturales del Consulado.

Desde aquí agradecemos su colaboración a Eric Sánchez, quien moderará la mesa redonda, a la Oficina de Relaciones Asia-Pacífico de la Universidad de Alicante y al Consulado General del Japón en Barcelona. Esperamos que entre todos creemos un debate interesante y lleno de contrastes.

Para acabar, os dejamos los testimonios sobre las experiencias de nuestros colaboradores españoles:

María Pascual

Estuve alrededor de seis meses viviendo y estudiando en Kyoto, en Ritsumeikan University, lo que más me sorprendió fue el ritmo de trabajo en la universidad, ya que yo solo cursé asignaturas en inglés relacionadas con la cultura, historia y forma de vida en Japón, por lo que mis clases eran más dinámicas que en la Universidad de Alicante y también menos exigentes, ya que, por ejemplo, no tenía exámenes.

El tipo de horario también era diferente, había diferentes periodos de una hora y media, pasada esa hora sonaba una campana y teníamos diez minutos para cambiar de clase; esto fue bastante chocante, era muy organizado comparado con lo que tenemos en España, donde cada uno tiene su horario y es el propio profesor el que señala el final de la clase.

La vida de los estudiantes japoneses también me llamó mucho la atención, la mayoría estaban en clubes que a veces se tomaban más en serio que las clases, podías ver al club de danza practicar todos los días por el campus incluso lloviendo, había también muchos clubes de investigación e incluso de voluntariado para ayudar a la comunidad.

Aunque lo que más me sorprendió de todo fue las reacciones de los estudiantes japoneses ante los extranjeros, creo que era una mezcla de vergüenza y curiosidad, ya que muchas veces te observaban y notabas que querían hablar contigo porque les resultabas interesante, pero nunca llegaban a acercarse; era muy curioso porque los japoneses no sabían cómo relacionarse contigo, pues son conscientes de que tenemos culturas muy diferentes y no saben muy bien cómo reaccionar ante eso. Eso sí, cuando hablabas con ellos y te hacías su amigo esa sensación desaparecía, siempre eran amables y, aunque cueste conectar con ellos, cuando lo consigues son verdaderos amigos.

Juan Ángel Blanco

Me siento afortunado por haber estudiado en una de las zonas más vibrantes de Japón. Ikebukuro no tiene nada que envidiar a otras zonas de Tokyo más conocidas como Akihabara, Shinjuku…

Considero Ikebukuro como el verdadero núcleo de la cultura juvenil. Una zona ideal para el ocio, las compras y la cultura. Parece increíble que a escasos 10 minutos de la bulliciosa estación, encontremos un centro de estudio amplio, moderno y tranquilo. La universidad de Rikkyo ofrece las ventajas de los mejores campus, en el centro del congestionado Tokyo.

Mi experiencia como estudiante de intercambio ha sido inmejorable. Estudié tanto japonés como asignaturas sobre la cultura de Japón en inglés. Un aspecto que me sorprendió sobre la universidad en Japón, es el bajo nivel de exigencia durante las clases. Se realizan pocos o ningún examen, siendo muy importante la participación en clase y las presentaciones. Comparado con España, este cuatrimestre ha sido bastante relajado en el aspecto académico. Los cursos de japonés si que fueron bastante duros y exigentes, pero es lo que estaba buscando. Gracias a estos cursos mi nivel de Japonés mejoró bastante. Pero el verdadero motivo por el cual he mejorado, son mis amigos. La mejor manera de aprender un idioma es hablar. Por lo tanto, mi consejo es que si vais a Japón os relacionéis con los nativos forzándonos a hablar y a quitarnos el miedo. El idioma puede parecer, y es, imponente. Pero gracias a mi estancia en Tokyo, lo he conseguido naturalizar y hablar con cierta fluidez.

Mi universidad estaba en Ikebukuro. Pero residí en una residencia de la misma, situada en Shiki, Saitama. Todas las mañanas tenía que desplazarme en tren hasta Ikebukuro, un viaje de aproximadamente 30 minutos. Me tuve que enfrentar a la temida ‘hora punta’ en el sistema de transporte de Tokyo. No es tan horrible, como lo pintan en internet, pero casi. Al final te acostumbras a ser una sardina más, pero al principio sorprende. Por otro lado, el transporte público es fiable y puntual. Puedes llegar a cualquier parte de Tokyo y proximidades en menos de 1 hora. Os recomiendo comprar una tarjeta SUICA O PASMO en cualquier maquina de billetes, os facilitará a la hora de desplazaros.